Educar en el respeto

   banderillas

   En la escuela de V, cuando se acerca una fiesta popular, celebran un taller para que vayamos con los cachorros a hacer manualidades que después sirven para adornar y decorar con la temática que toque. Ni idea de si se hace en otras escuelas, pero a mí me encantan estas iniciativas.

   Pues bien, la semana pasada se celebró el taller de San Isidro y al día siguiente habían colocado en la entrada de la escuela unos chulapos, un oso y un madroño y unas cuantas cosas más, típicas de la festividad, entre ellas algo que me dolió los ojos nada más verlo: un capote y UNAS BANDERILLAS.

   Sí, ya sé que toda la vida ha habido toros en San Isidro, y si se trata de poner cosas típicas, pues esa lo es, claro, pero de un modo completamente penoso, que me abochorna y me da vergüenza humana.

   Lo que yo quiero es que un capote y unas banderillas sean cosas que vas a ver a un museo, y entonces, puede que no me espante tanto verlo como objeto de decoración, pero a día de hoy, no lo quiero. Y sobre todas las cosas, no quiero que V pueda pensar ni por un momento que una corrida de toros es algo normal, aceptado además por unos adultos que en este caso son sus profesores (horror), porque no lo es. Una corrida de toros es un acto cruel, incivilizado, muy muy triste, y lo peor, absolutamente innecesario. Y creo firmemente que debería estar prohibido.

   Cuando era pequeña teníamos un juego en el Amstrad, el “Ole, toro” que iba de lo propio. Jugábamos mi hermano y yo como jugábamos al Lemmings o al Abu Simbel, y ahora al recordarlo, me parece algo completamente ajeno a mi persona. Y esa es mi esperanza, que un día (por favor, no muy lejano) los toros sean algo tan de las cavernas como fumar en un autobús de línea (síiii, también le daba yo a esto).

   Escribiendo esto me ha venido a la cabeza otro asco humano (es fácil, hay muchos). Hace unos días se escapó un hipopótamo de un circo que se encontraba en Palos de la Frontera. En la noticia salían imágenes del pobre animal por una carretera con tráfico, completamente desorientado, y un montón de imbéciles pitando desde sus coches intentando no se muy bien qué; a algunos incluso se les veía riéndose. La locutora, que calificó la noticia como “la anécdota del día”, entrevistó al supuesto cuidador del animal, que ya se encontraba “sano y salvo” en su cercado de unos 9 m2. España es de los poco países de la UE que aún permiten circos con animales. Muy bien todo.

   Y ya para terminar os dejo este enlace sobre la aprobación del manifiesto “Non Vigozoo” cuya idea de lo que debería ser un zoológico en la práctica comparto del todo; y esta maravillosa propuesta que espero que cada día sea un poco más de verdad.

PD: Por si estás leyendo esto y pensando que “eso no es educar en el respeto, porque no estás respetando a la gente a la que le gustan los toros, el circo con animales o el zoo” pues mira, aunque creo que para la mayoría no va a ser necesario, puntualizo: quiero educar a V en el respeto a los demás, siempre que sus actos sean buenos o inocuos.