Coeducación

En la escuela de V han organizado unos talleres chulísimos sobre crianza, y quiero empezar agradeciendo muchísimo, sobre todo, porque los imparten regalándonos el servicio de guardería, para que puedan asistir ambos mapás (aunque al primero sólo vinieron 2 padres y al segundo, uno).

Uno de estos talleres iba sobre algo tan necesario de aprender y practicar como es la coeducación.

El tema tiene demasiada miga para un solo post pero voy a intentar resumiros un poco de lo que se habló allí, mezcladillo con mis impresiones:

Reparto de tareas equitativo:

Lo más importante para educar en el feminismo, que es lo que queremos todos y si no es tu caso, te me piras de aquí, es ser feminista. Los niños hacen lo que ven hacer, no lo que les dices que tienen que hacer. Y así, si le pides a tu hijo que no grite, y luego te pasas el día chillando, pues ya te digo que no va a servir de muecho. Y del mismo modo, puedes hartarte de inculcarle que papá y mamá hacen todo el trabajo a medias, pero si luego el cachorro ve hacer muchas más cosas a mamá, pues no se lo va a creer del todo.

Así que, por favor, todo a medias, y cuando digo todo, es todo. Es cierto que cada vez es más normal que parezca que ambos progenitores realizan más o menos la mitad de tareas reproductivas, pero una cuestión, ¿quién organiza esas tareas? Os lo cuenta este comic mucho mejor que yo, pero así, a modo de resumen, plantéate si cuando pones la lavadora, tiendes o vas al super, lo haces porque te lo ha pedido tu pareja o ha salido de tí. Sólo en este último caso estaremos ante un reparto equitativo real y no es lo que sucede en la mayoría de los hogares que conozco.

La educadora que impartía el taller nos recomendó hacer un sencillo ejercicio consistente en elaborar una lista con toooooodas las cosas que hay que hacer en un hogar y analizar cómo se reparten, teniendo en cuenta las horas que trabaja cada uno y demás. Atreverse.

Juguetes sin género:

Intenta comprar ropa y juguetes sin importar la sección donde se encuentren o el color que tengan, ya que (en principio) tienen que ser carentes de género. A V le gustan los helicópteros, los bebés, las herramientas, las cocinitas y el maletín de médico, más o menos con la misma intensidad.

Cuentos no sexistas:

Pon cuidado en la elección de los cuentos que le lees al hijo o a la hija. Intenta que sean de esos que no perpetúan estereotipos y roles de género. Si te apasiona Blancanieves, pues bueno, cuéntaselo, pero siempre intenta compensar el mensaje de alguna manera. Puedes cambiarlo un poco, explicarle que tiene más años que la tana, o que es fantasía total, que las chicas no son así, por favor. También puedes regalarle cuentos feministas, ya que por suerte, cada vez hay más; pongo algunos ejemplos: “La historia de los bonobos con gafas“, “Rosa Caramelo“, “Todos los papás“, “Salvaje“, “¿Las princesas usas botas de montaña?“.

Mensaje feminista:

Van a bombardear a tu vástago con cantidad de estereotipos que promueven la desigualdad entre hombres y mujeres, y probablemente no merezca la pena enfrentarte a la señora del parque que coge y le dice al colega de tu hija que “claro, qué bien chutas, cómo se nota que eres un chico” (la madre que**&%$”!, con lo bien que chuta la hija!), pero ahí tienes que estar listo y contrarrestar con un “qué chorrada acaba de soltar esa señora”, que es algo bastante suave en comparación con lo que realmente estás pensando.

Cuando esa clase de comentario ha venido de un entorno más cercano, tipo mi madre o similiar, pues ahí sí que me he permitido el lujo de dejar clara mi postura, porque hay confi y porque precisamente me parece mucho más peligroso que esos micromachismos vengan de alguien en quien V pueda ver un referente.

Lenguaje inclusivo:

Intentar utilizar un lenguaje inclusivo me parece ultra difícil, estamos demasiado acostumbrados y acostumbradas a utilizar el masculino para referirnos al todo y además, hacerlo alarga bastante las frases. Pero bueno, tendré que buscar más términos tipo vástago (éste lo uso a menudo), infancia, desendencia, etc.

Conclusiones:

  • No subestimes el poder de un cuento, juguete o comentario; puede parecerte una bobada, pero quitarle importancia también le hace daño al feminismo.
  • Nunca es tarde para evolucionar, yo misma me descubro micromachismeando de vez en cuando, pero intento corregirme y reinformarme cada día.
  • Vivir con las gafas moradas puestas es una putada (¿se puede decir a estas horas?), pero es muy muy necesario. Por tí y por todas tus compañeras.

7 comentarios en “Coeducación

  1. Pues fenomenal, ahora resulta que en tus post pones deberes…ahora no me queda más remedio que hacerme la lista y poner todo en práctica!…jajajaja…gracias por ilustrarnos, hacemos lo que podemos pero siempre podemos hacer más!.

  2. Que te puedo decir que no hayas leído ya? Yo vivo con las gafas moradas puestas desde antes de tener a Habi pero ahora mucho más! ! Y es que, joder! Me preocupa el tema! Mucho! Por lo que estoy viviendo en lo laboral, en reclamar el espacio público, las (puñeteras) tareas… Es que son tantas cosas!!

    Ah! Y lo que últimamente me tiene negra: “los niños son más brutotes y las niñas más brujillas. Si #2 es niño ya verás como lo notas!”. Que mierda es esa?

      • Si, si. Y cuando me ven la cara lo intentan arreglar diciendo que es que “las niñas son más listas y los niños más noblotes”. Vamos. Que desde la más tietna infancia ya nos dicen que somos unas manipuladoras (y aún no manejan la ironía, ni unos ni otras).

        • Otro tema que me tiene fritita y del que tengo en mente escribir en breve, porque es uno de los tópicos que más daño hacen y que no puede ser más mentiraaaa..pero vamos, que “las mujeres somos muy malas” lo decía mi abuela, que tenía un montón de amigas en el pueblo, y lo dice mi compañera de trabajo que lleva 10 años rodeada de mujeres en el entorno laboral, sin ni media movida! Pero claro, te lo han repetido hasta la saciedad y lo tienes tan dentro, que como no te pares a analizarlo..aisss, ojalá mi pequeña humana tenga una personalidad fuertota (que otros calificarán de mandonismo y soberbia, claro) para hacer lo que le de la gana. Y a la tuya, lo mismo le deseo

Comenta, comenta