Estivill no inventó nada

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   Hace unos días, fui a conocer a la hija nueva de unos amigos, un bebé pequeñito y precioso que daba ganas de tener más jajaja

   Sus papis, primerizos como nosotros, estaban super felices y llenos de dudas, como todos. La pequeña se despertaba cada poquito a mamar y como la mayoría tenemos en mente el “cada 3 horas” famoso de las tomas, pues estaban un poco confusos. La mamá le da pecho a demanda, porque es lo que le apetece hacer, así que cuando me contó que alguien les había recomendado Estivill para enseñar a dormir a L, le dije que no le pegaba nada de nada. No hace falta conocerla mucho para saber que esos métodos no van a ir con ella ni un poco.

   Siempre digo que cada uno es libre de hacer lo que crea mejor para sus hijos, pero consciente e informado, por favor. Quiero decir, puedes decidir aplicar el método Estivill, pero sabiendo lo que significa: tu bebé va a aprender, por repetición, que no será cogido en brazos aunque llore. Esto hará que tú duermas mejor, pero nunca que tu bebé duerma mejor. Se seguirá despertando las mismas veces, porque es una cuestión de maduración, pero ya no llorará, porque ha aprendido que nadie le va a atender.

    Y aún sabiendo esto, hay mucha gente que aplica el método con sus hijos, ¿por qué?; pues entiendo que por salud mental. V nunca ha llorado demasiado, también es verdad que practicando colecho, casi no se desvelaba cuando le entraba hambre, y que nosotros  hemos llevado bastante bien la falta de sueño (y trabajamos los 2, como en la mayoría de los hogares), pero conozco a padres que han estado muy desesperados con el dormir de sus hijos y bueno, lo que digo siempre, los papás tienen que estar bien para poder atender a los cachorros como se merecen, eso es fundamental.

   Aún así, hay otros métodos para acostumbrar a los niños a dormirse solos, y muchísimo menos traumáticos para todos. En este post os comentaba la importancia que le daba a las rutinas de predormir, la psicóloga infantil Silvia Álava, ya que ayudaban al niño a dormirse antes y durante más horas.

   La mayoría de las madres de nuestra generación aplicaban el mismo método que Estivill describía en su libro varios años después. Nos dejaban llorar en la cuna pensando que así aprendíamos a dormir solos, porque era lo que les habían dicho sus madres que había que hacer, supongo.

   Mi madre me contaba que cuando eramos pequeños, y volvíamos a Valladolid tras una estancia en casa de la abuela, donde había muchos brazos para atender nuestros lloros, la primera noche había vomitona asegurada. Sí, llorábamos hasta vomitar, nos cambiaba enteros a nosotros y a la cuna, y caíamos rendidos. Sus razones: “tenía que ser así, si no, habríais pedido brazos todas las noches”. Ya me lo había explicado alguna vez hace años y yo lo había asumido como algo normal, pero desde que soy madre, la historia me parece alucinante, y me temo, que bastante común en aquella época.

   Yo no sabía mucho antes de nacer V, pero sí que un bebé demanda atención 24 horas, no 12, y que no es casualidad ver padres con bebés pequeños y grandes ojeras; es una fase y no te vas a morir, pero tienes que estar preparado. Y oye, si después tienes la suerte de que el hijo nuevo te deja dormir 9 horas seguidas desde el mes 2  pues ole y ole, pero que no es lo normal, vaya.

    Así que desde el primer día, hemos intentado cubrir todas y cada una de sus necesidades, la de brazos, también. Nunca la hemos dejado llorar, porque entendemos que si llora es porque le pasa algo (como todos los bebés del mundo): ni en casa, ni en la calle, ni en la escuela, ni en el coche, ni en ningún sitio. Nos ha dado igual tener que parar en una gasolinera, en una tienda, en medio de un paseo…, nos han dado igual los comentarios de algunos familiares aconsejando lo contrario, y además, hemos tenido la suerte de llevar a V a una escuela donde respetan mucho sus sentimientos: si V tiene un mal día, dejan que nos quedemos con ella hasta que está bien (unos 5 minutos aprox., no hace falta más). Y os puedo asegurar que es una niña de 2 años completamente normal (y para nosotros, absolutamente maravillosa, además).

    ¿Qué les recomendé yo a estos mapás? Lo de siempre, seguir su instinto, que parecía estar haciendo su trabajo fenomenalmente; pero claro, la mapaternidad viene llena de inseguridades y a mí, por ejemplo, me fue genial leer blogs de maternidad consciente y crianza con apego, para poner nombre a todos las cosas que he hecho por instinto, y para sentirme acompañada en mis decisiones…y a Carlos González, que también es pediatra, como Eduard Estivill, pero que tiene una visión de la maternidad mucho más cercana a la mía.

   Para terminar, os dejo un micro resumen de ambas posturas en este artículo, pero podéis encontrar cientos de ellos sobre el tema por la red.

  A dormiiiir!

3 comentarios en “Estivill no inventó nada

  1. Pues no puedo estar más de acuerdo contigo, suscribo cada palabra! No comprendo cómo algunos padres pueden dejar llorar a sus bebés, yo escucho al mío (que por suerte llora poco, o porque no lo hemos dejado nunca quién sabe) y me pongo atacada… me sería completamente imposible practicar este método, además no lo comparto.

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