Crónica de un parto anunciado

   birth

   El parto es una cosa de la que no se habla demasiado. Se me ocurren varias razones por las que esto ocurre, como por ejemplo, la extinción.

   Bromas aparte, he dudado mucho si escribir esta entrada o la del postparto, porque no quiero desanimar a nadie, solo quiero contar una experiencia más, pero que todo el mundo tenga claro que cada parto es diferente, los hay mejores y peores, y ya está.

   Bueno, pues al lío. Lo mío fue un parto inducido e instrumentalizado, programado para 12 días después de la fecha probable de parto (por protocolo hospitalario), que en mi caso era el 1 de octubre. V estaba la mar de a gusto dentro y no hubo forma de que saliera voluntariamente a pesar de intentar todas las cosas que nos dijeron/leímos: chocolate con churros, mejillones, berberechos, comida picante, sexo, caminatas, luna llena, vudú, etc.

   Me ingresaron a las 8 a.m. Yo había leído que por la tarde-noche las inducciones funcionaban mejor ya que es cuando están más altos los niveles de oxitocina, pero es la SS y no me vi diciendo que me venía mejor en horario vespertino.

   A las 9 h y tras haber dicho que no al enema que te ofrecen de aperitivo (por lo visto antes era obligatorio pero han descubierto que no tiene ninguna utilidad médica, así que yo dije que no y no pasó nada), ya tenía puesta la vía con suero y oxitocina; me colocaron un monitor externo, y al poco rato empecé a notar contracciones no demasiado fuertes. A la hora más o menos vinieron a verme y como la cosa no había avanzado mucho, me dijeron que me iban a romper la bolsa, a lo que yo contesté un nooo bajito y prolongado. Yo había oído que las contracciones con la bolsa rota dolían bastante más, por no hablar de lo mucho que había leído yo sobre el parto natural y respetado, que era lo que yo quería tener, claro, y no esa mierda, pero en fin, teniendo en cuenta que se trataba de una inducción, poca naturalidad cabía esperar. Me dijeron en un tono amable, aunque a mí me sentó a cuerno quemado, tengo que decir, que yo había ido allí a que naciera mi bebé y que tenían que romperme la bolsa si quería que el parto avanzara. Pues vale.

   Tras esta operación no demasiado agradable (pero físicamente indolora) me pusieron un monitor interno y empezó la verdadera fiesta. Efectivamente, las contracciones son una cosa que duele muchísimo. Me habían ofrecido la epidural unos ratos antes, pero como tampoco lo estaba pasando muy mal, había dicho que no. Pero ahora LA QUERÍA. Así que en el siguiente ofrecimiento, y al confirmarme que dilataba a centímetro por hora, es decir, echando unas cuentas rápidas me quedaban unas 6 horas de ESO, (y a C se le estaban entumeciendo los dedos de masajearme la espalda), pues no me lo pensé más.

   Del pinchazo ni me enteré, y era otra cosa con la que iba agobiadilla: ese agujón, el lugar donde te pinchan…pero nada, me tocó una buena profesional y tardó 1 minuto. Para esta operación, echaron a C del paritorio (es el único momento en el que no estuvo conmigo);  cuando salió yo estaba en modo “posesión infernal” y cuando volvió a entrar yo hasta sonreía. Sí, la epidural tardó 2 minutos en hacer efecto y las siguientes 5 horas estuvimos hablando, viendo series, escuchando música…hasta que V decidió que era hora de nacer (19:30 h) y empecé a tener ganas de empujar.

   El último ratito (la fase del expulsivo) fue corto pero intenso. Me bajaron la dosis de la epidural para poder sentir las contracciones y ayudar a nacer a V, pero lo cierto es que no dolía mucho, porque estaba a tope. Cuando parecía que la cosa iba rodada, empezó a venir gente al paritorio (al final eramos 11 allí, una juerga). Yo de esto ya no me enteraba mucho, porque estaba a lo mío, pero C se puso bastante nervioso. Resulta que había meconio con V y como no podían esperar, tras un intento con maniobra Kristeller, tuvieron que tirar de instrumento. Lo que sí que recuerdo es a una enfermera preguntándole a la ginecóloga: ¿fórceps (y yo en mi cabeza “nooooooo”) o ventosa? (“síii, ventosa”) y a ella contestando: ventosa, por favor!.

   Yo no vi a V nada más salir, porque tuvieron que aspirarla, pero por lo que me ha dicho C, mejor, porque su primera visión de V fue algo así XDD. En cuestión de segundos ya la tenía sobre el pecho, toda bonita y calentita, y ya no se la volvieron a llevar :__)))

   Una vez V a salvo con mamá, empezaron a coserme a mí. Cuando llevában 20 minutos de sutura (el efecto de la epidural estaba desapareciendo y me tuvieron que pinchar anestesia local), me agobié un poco y pregunté si tenía mucho estropicio. Me dieron 3 puntos en la episiotomía y unos 15 por dentro, porque al salir V, yo había sufrido un desgarro interno. Terminaron y nos llevaron a los 3 a la habitación.

   Yo di a luz en la Fundación Jiménez Díaz y a pesar de todo, solo tengo palabras de agradecimiento a todo el equipo médico que nos atendió ese día. Me habría encantado tener un parto natural, pero no pudo ser, y al final, lo importante es que V nació perfecta. Espero que vuestos partos fueran/sean fantásticos.

A naceeeer!

2 comentarios en “Crónica de un parto anunciado

Comenta, comenta

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.