Bebé y playa

playa

   El momento vacaciones plantea bastantes dudas cuando tienes un bebé pequeño, 10 meses en este caso (aunque ya la llevamos cuando tenía 7). ¿Qué tal llevará las horas de coche? ¿Se puede ir a la playa? ¿Cómo se nos dará salir a cenar? ¿Se comerá la arena?

   Como aconsejan, razonablemente, que con bebé evites las horas de más calor, planeamos ir bien pronto por la mañana, rollo las 10, para volver a comer al hogar. La cosa es que lo planeado se ha quedado en eso, porque no hemos conseguido salir de casa ni un día antes de las 12 (me niego a madrugar en vacaciones).

   Es verdad que esta semana pasada no hacía tanto calor y al final, este horario que os relato cuadraba muchísimo mejor con las siestas de V; yo creo que con un poco de sentido común, se puede hacer vida normal con un bebé.

   Nos levantábamos, desayunábamos tranquilamente y V se dormía su primera siesta. Preparábamos la comida de los 3 y cuando se despertaba, nos íbamos a la playa, a eso de las 12. Normalmente, empieza a tener hambre a las 12:30, pero como estaba superentretenida, tenía que interrumpir sus juegos para darle de comer (13:30 hora límite). Se dormía y comíamos nosotros. Otro bañito por la tarde y a las 16:00 h recoger, helado para unos y teta para otros en el chiringuito y a casa.

   Bolsa playera: protección 50 para todos (la de V especial para pieles atòpicas), sombrilla suficientemente grande para los 3, nevera, una toalla para cada uno y otra limpia para secar a V que nunca poníamos sobre la arena, una botella de agua grande vacía para poder llenarla con agua dulce en el lavapies y enjuagar a V antes de sentarla en la silla para comer o en el coche para volver, una piscinita hinchable, algún juguete, sombrerito para bañarla en el mar, pañales acuáticos (aunque yo uso de tela), biberón de agua…

   Eso sí, hemos intentado que estuviera a la sombra todo el rato, aunque fuera dentro de la piscinita, y mantenerla fresquita e hidratada. A ver, que también hemos tomado el sol, que es una cosa buenísima, pero a otras horas. Como veís, unos mínimos muy lógicos que nos han permitido disfrutar infinito a los 3 sin madrugones, estreses ni nada.

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   Lo de salir a cenar, pues supongo que depende del bebé. V hace su primer sueño de 9 a 12 de la noche de forma matemática. Eso sí, como al despertarse no tenga cerca su tetita, arde Troya. Aún así resulta muy fácil amoldarse.

   En cuanto al coche, intentábamos cuadrar horarios para parar una única vez a darle de comer, y tirábamos de tecnología (San Ipad), cuando la cosa se ponía fea.

   ¿Qué tal habéis llevado vosotros las vacas? A nosotros nos ha parecido maravilloso volver a jugar con la arena y redescubrir el fenómeno croqueta.

PD: V comió bastante arena (es algo muy difícil de evitar) y no le ha pasado nada.