Colecho

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   Sobre el colecho hay muchísimo escrito (517000 resultados en Google si lo buscas en castellano), así que no me voy a complicar. Aquí podéis leer una definición y un resumen de sus principales beneficios teóricos.

   Nosotros no decidimos que V durmiera en nuestra cama, pero tampoco decidimos lo contrario. Aunque sí es cierto que estuve ojeando cunas de colecho durante el embarazo con la intención de desvelarnos lo menos posible cuando V se despertara a comer por la noche.

   En este enlace podéis ver una comparativa de cunas de este tipo para saber cual se adaptaría mejor a vuestras necesidades y medidas de cama y/o habitación.

   Una opción económica es comprar una cuna con un lado abatible y anclarla de forma segura a vuestra cama. Así os servirá hasta que el bebé sea mayor. Fue lo que hicimos nosotros.

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   Como yo tengo pared al otro lado, no hizo falta el anclaje, la pusimos bien pegadita a  la cama y listo; pero podéis hacerlo así.

   Nosotros hemos estado haciendo colecho en la misma cama hasta los 4 meses de V más o menos porque se quedaba muy fría al meterla en la cuna (los bebés regulan fatal su temperatura al principio) y porque comía cada 2 horas (menudo trajín para los 3, V de la cuna a la cama y vuelta a la cuna otra vez). Así todos dormíamos mejor y no se oía ni un lloro en toda la noche. V se despertaba, se acercaba a mí y a comer (muchas veces nos quedábamos dormidas las 2 en plena recena).

   El problema es que duermes hecho un 8, porque el miedo a hacerle daño también duerme con vosotros y eso es mucha gente para 1,35 m. Pero a nosotros nos compensaba.  Puede que vosotros descanséis mejor de otra forma. Aquí lo importante es hacer lo que os apetezca y encontrar un equilibrio entre las necesidades y gustos de papás y bebés.

   Desde hace un par de semanas, V sólo se despierta 1 o ninguna vez por la noche, y he encontrado la forma de que no se destape y esté calentita, así que preferimos dejarla en su cuna porque ahora mismo, dormimos mejor los 3 así 🙂

Prolongar la lactancia

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   El título de esta entrada (la primera) es lo que escribía en la barra de google cuando empecé a preocuparme por si iba a poder dar de mamar a V más allá de sus 4 meses de edad, que es cuando yo me incorporaría al trabajo. Yo pensaba encontrar un aluvión de información al respecto porque obviamente no soy la única persona trabajadora que ha querido prolongar la lactancia materna, pero las páginas con las que me topé se limitaban a explicar los beneficios, lo que recomienda la OMS y poco más, y sobre cómo llevarlo a cabo, nada.

   El problema fundamental para mí era que cuando estás dando de mamar, si te saltas una toma, los pechos se ponen durísimos y duelen que no te puedes ni rozar, y eso sólo se alivia con un bebé o con un sacaleches. Qué hacer cuando no puedes disponer de ninguno de los 2 durante tu jornada laboral? Pues bien, ahí estaba mi amiga Irene, que es mi muy amiga-madre (y que probablemente mentaré a menudo), para decirme que tendría que acostumbrar a mi cuerpo a no producir tanta leche de 9 a 15 h, que se podía hacer y que ella me recomendaba comenzar un mes antes de la vuelta al trabajo. Y así lo hice.

   Los primeros días si daba de mamar a V a las 9 h, cuando le entraba hambre (a las 3 horas más o menos), le daba un biberón e intentaba aguantar hasta las 13 o 14 h, sin forzar. Si empiezas con tiempo, puedes ir haciéndolo de forma paulatina hasta que llega un día en que de 8 a 15:30 h no te hace falta ni bebé ni sacaleches. Y el resto del tiempo le doy a demanda.

   Hay muchos días en que V come muy poco a las 8 o ni se despierta, así que aprovecho para ponerme la ordeñadora y vaciar el pecho del todo. Se puede guardar esa leche para el bibe de media mañana o congelarla. De esta forma, aguanto hasta las 15:30 sin molestias.

   Así que ya sabéis, si habéis decidido seguir con la lactancia tras la incorporación, puede que esto os funcione. Y si no es así, tampoco os agobiéis si tenéis que darle leche de fórmula a vuestro bebé. Están hechas para cubrir todas sus necesidades nutricionales.

   Y en este punto estoy ahora, aunque no me incorporo hasta el día 2 de marzo, por lo que ya os iré contando.